08 de Julio: Cara a cara

Escucha:

Y hablaba Jehová a Moisés cara a cara, como habla cualquiera a su compañero. (Exodo 33:11)

Piensa:

Dios es mucho más que una fuerza o un vago poder que sigue su curso por el universo. No es sólo un principio de unidad, una energía de vida, una inteligencia universal o un ser supremo sin fisonomía.

Es el Creador de todas las cosas, pero no está difuso en ellas. Él ya era antes de que todas las cosas existieran, pero no es simplemente una energía primordial que diera paso a la vida y desde entonces se esfumara en el universo.

Nos invita a conocerlo no desde lejos, sino muy de cerca. Él no quiere que sepamos acerca de Él, sino que realmente lo conozcamos como Moisés lo hizo: “cara a cara, como habla cualquiera a su compañero” (Éxodo 33:11).

¿Qué crees que significa conocer a Dios cara a cara?

¿Sientes que lo conoces así de cerca, como a tu mejor amigo?

¿Qué cosas compartes sólo con tu mejor amigo?

Muchos lo ven como un espíritu místico. Muchas personas adoran a un dios elusivo, misterioso e impersonal. No consideran a este ser como amoroso y personal, sino como algún tipo de fuerza y energía que esconde su verdadera identidad de la humanidad. Sólo unos cuantos pueden descifrar el extraño “código secreto” de este dios, así que exploran lo oculto para intentar vislumbrarlo.

Otros lo ven como el creador apático. Algunas personas creen en un Ser Supremo que no tiene interés personal alguno en los seres individuales. Después de que creó el mundo, nos abandonó para que nos las arregláramos solos.

Sin embargo, es todo lo contrario: Dios ama a todas las personas de la tierra. Aquéllos que todavía no lo conocen personalmente pueden tener vistas fugaces de Su naturaleza al mirar el universo, Su creación. (Lee Romanos 1:19-20)

Dios ha puesto Su firma en el cielo. ¿Qué impresiones has tenido de Dios al ver un espectacular atardecer o al contemplar la vastedad de una noche estrellada?

Recuerda cómo te conmovió y qué tan cerca lo sentiste, y ten presente todas las veces que extendió Su gracia hacia ti, para librarte.

Hoy yo quiero conocerlo, un tanto más que ayer, de cerca.

Ora:

Señor, quiero caminar contigo lleno de alegría, y conocerte y adorarte mucho más que ayer, cada uno de mis días. Amén.